Hablando de Rubén Ontiveros…

Ese tipo que, cada vez que accede a algún podio o pasa alguna criba con sus vídeos, provoca una oleada de reacciones airadas y puños alzados al cielo. “¡Pero si lo ha hecho en dos horas con la punta de la minga!”
 
Conozco a Rubén Ontiveros desde hace mas o menos un mes, y por lo que he descubierto, en ocho años no ha dejado de escupir videos a un ritmo al que nadie se acerca ni remotamente. Lo que quiero decir es que, mientras que un No-Ontiveros se tira un año sentado a la bartola contemplando con gesto ansioso y la barriga hinchada a canapés cómo su corto salta de festival a festival, Ontiveros no deja pasar una semana sin grabar a su amigo Polín mesándose la frente con desesperación y diciendo guarradas.
Cuando los No-Ontiveros ruedan cortos de media hora, imitando el formato y estilo de películas cien veces más caras, dejan bien claro que lo que intentan es, por encima de todo, acercarse a una industria que de momento les pilla lejos. Pero pocas veces son conscientes de hasta qué punto el resultado se parece más a un huevo cuadrado que a Boogie Nights. El trabajo de Ontiveros, mientras tanto, es un fin en sí mismo. Es una preciada pieza de honestidad con el espectador. Por que este tío no tiene ni pajoleras ganas de filmar un trávelling circular en torno a Tom Cruise llorando. Dentro de treinta años Polín seguirá mesándose la frente y diciendo guarradas.
Plato fuerte. Todo lo que cuenta Ontiveros es verdad. Nuria existe. Polín y Caballero existen. Esas paredes de doloroso gotelé existen, esas fundas de sofá existen, esos chándales, esas consolas, esos DVDs piratas, existen. Ese universo que existe como sólida confluencia de todos esos videos es verdad.
 
Y basta ya. ¿Por qué le hago la pelota de esta manera a Ontiveros? Porque si entran en www.quevidamastriste.com, se toparán con la representación virtual del Universo Ontiveros. Y si no se parten de risa con el sublime Video-Log o con la maravillosa serie “Días de Cine” ni me hablen por la calle. Y eso es sólo el principio.

Quant a bumoda

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