El último suspiro

El más grande y aturdidor.
 
Sientes como te vas haciendo viejo porque cada día que pasa te pesa más. Es por eso que tendemos a quedarnos fritos delante del televisor cuando uno ha estado trabajando o meneándose desde las 6 de la mañana. Y eso se nota.
 
Poca fuerza, muchos suspiros. Intentas encontrar tiempo para descansar, reponerte y empezar de nuevo. Hacer algo que no te cueste tanto esfuerzo y te das cuenta que antes lo hacías igual y te costaba menos.
 
El sueño y la migraña atacan, pocas veces consiguen persuadirte y terminas por levantarte. Pero, un buen día tu cuerpo va a decir basta, y ese día, de viejo por lo de la muerte o por agotamiento llegará el último suspiro. Y te quedaras tan a gustito en tu lecho y nunca más volverás a levantarte.
 

Quant a bumoda

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